¿Qué nos deparará la arquitectura en los años y décadas venideras? El principal interés de ese futuro no se encuentra tanto en las formas arquitectónicas que se podrán lograr, que actualmente ya se encuentran abiertas completamente a la imaginación, más bien en los materiales que se emplearán y, muy en especial, en las técnicas aplicadas a estos para mejorar la construcción.

Los módulos apilables, el reciclaje y aprovechamiento de materiales de residuo, la localización en ambientes poco comunes, la impresión 3D, el concreto autorreparable…

Desde hace tiempo la tecnología ha dado pasos agigantados en ese área y probablemente continuarán surgiendo nuevas propuestas que revolucionarán la industria de la construcción para poder construir estructuras de forma sustentable, respetando el medio ambiente, de forma segura, asequible y avanzadas.

Este artículo es un adelanto de lo que podría ser ese futuro que cada día es más cercano, a pesar de que hasta hace poco todo esto solo podía clasificarse de ciencia ficción.

Robots obreros

La primer tecnología que presentamos podría creerse parte de una películas de ciencia ficción de no ser porque ya hace tiempo que nos hemos habituado a las noticias acerca de avances en robótica.

En este caso se trata de robots autónomos encargados de realizar el proceso de construcción por cuenta propia gracias a su equipamiento con sensores y programas que les señalan qué deben realizar en cada instante del proceso.

El concepto se ha bautizado como Termes por sus autores de la Universidad de Harvard por el hecho de que se inspira en el trabajo individual para una meta colectiva como hacen las termitas.

Equipados con 4 sensores diferentes, se les ha dado a los robots un plano de la estructura que deben construir, y una serie de «normas de transito» que les indican por donde pueden o no pueden pasar durante la construcción.

Impresión 3D

Una de las tecnologías que ya hemos presentado con anterioridad es el de la impresión 3D.

Pero en este caso en lugar de tratarse de pequeñas impresoras que imprimen modelos o maquetas, se trata de impresoras que construyen casas de tamaño real.

Para lograrlo se usa una de las impresoras más grandes del mundo, la llamada Kamermaker, que mide unos seis metros de alto y ya se ha utilizado para imprimir una casa en Holanda.

La Kamermaker imprime cada pieza que posteriormente debe ser ensamblada. Cada pieza corresponde a una habitación y el único inconveniente, que se resolverá con el paso del tiempo, es que todo el proceso de imprimir y montar resulta lento aún.

No obstante, sus alternativas en ahorro de transporte de elementos al poder imprimir in situ es patente.

Concreto autorreparable

Otro de los materiales que ya hemos mostrado es el del un bioconcreto que cuenta con la inusual capacidad de autorrepararse.

Ahora se puede decir adiós a la aluminosis, a las fisuras y al deterioro por la humedad, por no hablar de las posibilidades de reducir los daños estructurales por terremotos.

La clave se encuentra en uno de sus componentes: pequeñas cápsulas de silicato de sodio que al romperse liberan un gel que se endurece y rellena los huecos. Además, al parecer, resulta económico.

Concreto permable

Siguiendo con el concreto, ya hay uno nuevo que es permeable, que deja el paso del agua gracias a que está hecho de grandes granos de piedra y arena que dejan un 15 % y un 35 % de huecos en su cuerpo.

De este modo se impide que el agua de lluvia se estanque en el pavimento, algo más importante de lo que se podría pensar, pues se estima que ese tipo de encharcamientos son causa de unas de las principales fuentes de polución urbana al acumularse en ellos todo género de microorganismos y restos químicos.

Otra ventaja es que las viviendas construidas con este tipo de concreto son más frescas en verano y que se evitan inundaciones al permitir más filtración de agua al subsuelo.

Espuma vegetal

Por otro lado, una suerte de espuma de poliuretano elaborada con materiales vegetales como algas, cáñamo o bien bambú se está comenzando an utilizar en mantenimiento y reparación de turbinas, aislamiento de muros y fabricación de muebles.

En la actualidad la fabrica Malama Composites, una compañía de San Diego (Estados Unidos) y, además de sus virtudes ecológicas en la composición, posee como ventaja auxiliar que no es tóxica y resulta muy resistente, aun a elevadas temperaturas.

CO2 como material de construcción

Acabamos con algo un tanto increíble: la construcción con CO2.

Ingenieros biológicos del MIT han encontrado la manera de convertir las emisiones de CO2 en carbonatos sólidos, usando una levadura geneticamente alterada.

Afirman que entre los principales beneficiso que que se podría crear un sustituto mas económico del cristal si se produce en masa.

vía: arq.com.mx

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *